Colores de verano en lino: elegir el tono correcto cambia todo
Cuando llega el verano, vestirse se vuelve más simple. El calor manda y los materiales livianos toman protagonismo. El lino aparece de forma natural y el color empieza a importar más de lo que parece.
No solo por cómo se ve, sino por cómo se siente.
En soloio, el color se piensa desde ahí: desde la experiencia. Desde lo que acompaña el día, el movimiento y el ritmo de cada momento.
El color en climas cálidos
En temperaturas altas, el color se percibe distinto.
Los tonos claros refrescan visualmente y hacen que la prenda se sienta más ligera.
Los tonos más profundos aportan carácter, pero el lino los suaviza y los vuelve fáciles de llevar.
No se trata de elegir entre claro u oscuro, sino de encontrar el equilibrio.
Tonos claros para el día
Blanco, arena, beige y celeste funcionan como base. Son colores versátiles, fáciles de combinar y cómodos para usar durante horas.
Blanco con gris claro.Beige con lavanda suave.Celeste con marrón.
Combinaciones sencillas, actuales y pensadas para el día a día.


Más profundidad hacia la tarde
A medida que baja el sol, el color puede ganar presencia. El lino sigue acompañando, sin perder ligereza.
Azul con beige.
Verde con arena.
Terracota con blanco.
Son opciones que funcionan tanto para una cena como para un encuentro informal.
El color como decisión
Elegir color también es una forma de comunicar.
Un amarillo con gris claro se siente moderno y tranquilo.
Un verde con crema transmite equilibrio.
Son paletas pensadas para durar, fáciles de usar y coherentes con el verano.
Elegir según el momento
Para el trabajo, los tonos suaves ayudan a mantener una imagen clara y natural.
En viajes, las paletas versátiles se adaptan a distintos momentos del día.
En encuentros sociales, los colores con más profundidad toman protagonismo cuando se combinan con siluetas limpias.
El lino acompaña cada tono con fluidez y hace que el color se sienta propio.
Vestirse en verano no tiene que ser complicado.
Se trata de elegir bien, combinar con intención y dejar que el color acompañe el movimiento.
En soloio, el color se vive así.









