El color como punto de partida del verano masculino
El verano se construye desde el color.
Tonos claros y naturales, bien equilibrados, definen una manera de vestir fresca y ligera, coherente con la temporada. En este contexto, los materiales juegan un papel clave: el lino aporta claridad visual y estructura a la paleta.
Su textura suaviza las tonalidades, ordena las combinaciones y permite que los matices se perciban con mayor definición. El resultado es una sensación ligera y continua, propia del verano, donde los colores funcionan como una base abierta para combinar con libertad y criterio.
Una base cromática para el verano
Toda composición parte de una paleta definida.
En verano, algunos colores sostienen el conjunto y permiten sumar otros con coherencia:
Blanco — Arena — Azul claro — Gris suave
Sumar color con intención
Un color guía la combinación. Los tonos neutros acompañan y sostienen el equilibrio general. El resultado es claro, preciso y fácil de llevar.
Combinaciones que acompañan el verano
- Blanco y azul: Frescura y claridad
- Arena y verde: Conexión natural
- Tonos tierra y colores suaves: Equilibrio visual
Para quienes buscan mayor presencia:
- Azul profundo y terracota: Profundidad y calidez equilibradas
- Café y amarillo mostaza: Contraste contenido, cálido y con energía medida
Estas combinaciones reflejan una manera directa de trabajar el color en soloio y una invitación a atreverse a llevarlo con criterio.











